Cómo modernizar a la derecha colombiana

Posted on 6/15/2018 by with 1 comment

William F. Buckley, fundador intelectual del movimiento conservador moderno en Estados Unidos, proponía la legalización de las drogas.

Por Juan Antonio Pretelt

Desde la ventana, el 1 de diciembre de 1986, Manuel Fraga se dirigía a una multitud espectante. La razón de su alocución: Anunciar a los españoles que da un paso al costado, ya no será más el portaestandarte de la derecha española.

Lejos de ser un gesto de humildad, -más bien de sapiencia-, Fraga reconoció que si quería que su partido alcanzara la Moncloa, él no podría ser más su candidato. Los fantasmas del pasado no solo lo perseguían a él, sino a toda su colectividad.

Luego del interregno socialista de Felipe González, el Partido Popular logró su cometido y conformó gobierno alrededor de un imberbe presidente autonómico. Con Aznar la agenda integracionista, eurófila y globalista se impuso sobre la percepción rancia de una derecha posfranquista.

Si la derecha colombiana quiere seguir siendo una opción electoral viable, debe reformarse. Las elecciones del 2018 marcaron un hito en la historia electoral del país. A tres días de las votaciones de segunda vuelta, nunca antes un candidato de izquierda ha estado tan cerca de llegar a la Casa de Nariño. El advenimiento del voto independiente, tanto de Fajardo como de Petro, teje sobre la opción de derechas una insoportable incertidumbre hacia futuro. La cosa no es menor: Si bien entre el uribismo y las bases conservadoras se logró llevar a Iván Duque a la segunda vuelta del certamen electoral, éstos no le garantizan la victoria.

Pese a que no están vencidas las maquinarias en Colombia, sí se encuentran desgastadas. El descrédito moral y táctico de las maquinarias puede ocasionar un daño mayor a largo plazo, que los beneficios devengados comparados, de un pacto coyuntural para la segunda vuelta. El rédito político de pactar con las maquinarias es grande. Aunque garantiza maniobrabilidad o “gobernabilidad”, optar por las maquinarias no sirve para acercar el voto de opinión, el cual juega y jugará un papel protagónico tanto en las elecciones en curso como a las elecciones a futuro (voto cuyo mayores titulares son los jóvenes).

El cambio generacional también afecta a los políticos. Dentro del uribismo la diferencia temporal es ostensible. Un gran número de exfuncionarios se encuentran retirados -al menos de la arena electoral- y otros tantos se encuentran investigados, sancionados o condenados por delitos cometidos antes o durante el mandato de Uribe. Del séquito que acompañó al expresidente Uribe desde las elecciones en el 2002 hasta el 2010, pocos quedan. Por ello, proponer un aggiornamento dentro de la derecha colombiana no es ningún disparate.

El objetivo de la derecha se debe enfocar en lograr capturar el voto del electorado joven, que cada vez, con mayor relevancia, entra a participar en política. Ésto implica adaptar el discurso y modificar su agenda. Quienes nacieron en medio de la precariedad de la seguridad y la debilidad institucional finisecular crecieron bajo un ambiente distinto y no lograron interiorizar la difícil situación que atravesó el país. A pesar de que Colombia está lejos de ser un país en paz, es innegable el avance en materia de seguridad.

Desde la firma del acuerdo, la oposición armada a las Farc se transformó en un imposible, -al menos en términos dialécticos-. Pues en vez de reconocer la continuidad del conflicto, éste “mutó” hacia sus disidencias (el muy grueso “reducto” de las Farc). Y del armazón argumentativo, no tiene caso debatir sobre la base de “las causas objetivas del conflicto”. Por ello, la derecha debe centrar el debate del conflicto en el narcotráfico como su causa principal. Así, el cambio dentro de la agenda de la derecha debe comenzar por reconocer el fracaso de la Guerra Contra las Drogas e incluso proponer su legalización. Aunque suene contraintuitivo, la propuesta de legalización de las drogas tiene su génesis en el ala más conservadora de la derecha.

William F. Buckley, considerado el fundador intelectual del movimiento conservador moderno en Estados Unidos, en su apostolado por defender la legalización de las drogas, gastó más de una editorial de su revista National Review. Y Colombia no está exenta de conservadores prolegalización. Dos figuras eminentes del conservadurismo sorprendieron con esta postura: Álvaro y Enrique Gómez Hurtado. Según lo señaló el propio Álvaro Gómez Hurtado, para una columna del Siglo, “Si fuésemos realistas, la actitud de los colombianos debería ser la de levantar las manos en señal de impotencia y decirle a la opinión mundial que somos incapaces de luchar contra la droga”.

El atractivo de proponer abiertamente la legalización -o al menos, reconocer el fracaso de continuar con la cruzada contra las drogas-, le traerá nuevos aires a una derecha que para los jóvenes no representa ningún valor y difícilmente genera empatía. En retrospectiva, la visión tanto de Buckley en Estados Unidos como de los Gómez Hurtado en Colombia retrae el sentido de respeto por el individuo, circunscrito al conservadurismo doctrinal y ajeno al moralismo socialcristiano. La derecha debe mostrarse respetuosa de las libertades civiles; ésto implica abandonar el discurso sectario, propio de una agenda más teocrática que democrática, que bien resta más de lo que suma.

Si la derecha desea proyectarse hacia futuro (del 2022 en adelante) debe apostarle al voto urbano, de clase media y de opinión. Si desea proyectarse como verdadera oposición a la izquierda, debe abandonar antiguos lastres, como el gamonalismo y corporativismo. Si la derecha desea proyectarse como una opción atractiva, debe abandonar paulatinamente el uribismo.

One response to Cómo modernizar a la derecha colombiana

  1. On junio 16th, 2018 at 4:51 pm , Sandra said...

    Excelente columna. Me encanta la manera objetiva como se exponen las ideas.

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